miércoles, 21 de octubre de 2009

Ella

(Relato basado en un hecho real)

Fue en una noche de invierno de principio de los ochenta cuando volvía a casa estando de visita recién llegada de Madrid. Se le había hecho más tarde de lo que pensaba. Era noche tranquila, de cielo despejado y mucho frío.

Ella empezó a palo seco, “a capela” sin acompañante, pero pronto empezó a dar las palmas, de vez en cuando con voz “laína” y en tono agudo le llamaba, le seguían las palmas, unas simples, otras “redoblás” para acabar como siempre, con unas "palmas sordas" ahuecando las manos.

Tenía duende, esa magia encantada y misteriosa del cante, con la que empieza un estado de trance que exige el flamenco.

Tras una breve pausa comenzó de nuevo esta vez con voz “afillá” probando con expresión ronca, grave y rajada. No era su voz habitual, pero se esforzaba para continuar con el redoble de palmas al compás

Ella estaba sola en la oscuridad de la noche, no era muy tarde, pero el frío hacía que hubiera poca gente por la calle a excepción de aquel pequeño grupo de muchachos que la estuvo "jaleando", pero ella ni se inmutó.

Desde el primer piso del edificio, se abrió una ventana y unas cabezas se asomaron al oír la jarana. Caras sonrientes en el primero, de intriga en el segundo y de curiosidad tras los visillos de la abuela en la entreplanta.

Ella tenía duende y aquella ingenuidad de quien cree que “paleto” es todo aquel que va a la gran ciudad procedente de otro lugar más pequeño, sin conocer sus costumbres, sin darse cuenta que los desconocimientos son recíprocos.

Siguió dando las palmas, siguió llamándole con insistencia, con distintas voces, con distintas palmas…

Ella tardó tiempo en enterarse, se enteró tarde, pero se enteró… y creo que no se le olvidará nunca que en esta ciudad por aquel entonces, no existía aquel hombre al que llamaba y que al escuchar las palmas respondía con un golpe de chuzo en el suelo y a la voz de “serenoooo” -respondía con el característico: “vaaa”. –y agradeciendo la propina con un cotilleo abría el portal … como pasaba en Madrid.

14 comentarios:

  1. Wow...
    Vine a saludarte y a agradecer tus comentarios en mi blog, en hora buena que llegué por acá.
    Besitos y abrazos.

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  2. Jaja! te juro qu epor un momento he pensado en el sereno y ... efectivamente, era el sereno!

    Me gusta, me gusta esa intriga, ese desconcierto que nos plantas al llegar al final!

    Voy a probar y también, que ya es noche cerrada... "Serenoooooo"!

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  3. No sé porqué no has puesto mi escrito.

    Quizás has creído que no he entendido tu relato, lo único que pasa que utilizas el término "Ella", como en el relato anterior. Y eso me llama la atención, de todas maneras aquí en Sevilla, era muy típico que las jovencitas fueran cantando a esas horas de la noche, por esos bares y calles solitarias. Entre ellas Lola flores, Rocio Jurado... etc.
    De echo hay una canción muy bonita de Rocio que la canta María Carrasco " Que no daría yo por empezar de nuevo ".

    Da igual, tienes otros comentarios. Quizás el mio sobre.

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  4. estoy de acuerdo con lou, sin haber leído su comentario, estoy convencida que podemos tus admiradores escribir con total libertad todo aquello que tus bellos textos nos susciten.
    quiero saber qué ponía lou

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  5. No pasa nada, de veras, ha sido un pequeño error por mi parte.
    Y creo que Máximo está en todo su derecho a elegir, también hay libertad para ello.

    Gracias anónima y a ti Máximo por tus escritos, son muy buenos.

    Saludos a tod@s.

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  6. la historia me ha gustado, pero si tengo que ser sincera, no la entiendo
    estoy en otro país, otro mundo, con otras costumbres
    si tienes ganas de explicármelo, te lo agradeceré, si no, está bien igual

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  7. Hola Betty:

    Te agradezco que hayas leido mi relato y seas sincera diciendo que no lo entiendes, pero no me extraña, ya que el "sereno" era un trabajador muy local en concreto en Madrid.

    El "sereno" era la persona que se encargaba de vigilar por la noche una zona de una calle y atendía a los vecinos que les solicitaba que abriera la puerta de los portales. Hay que tener en cuenta que las llaves de los portales antiguos de Madrid eran muy grandes.

    Al sereno se le llamaba dando palmadas y gritando ¡¡¡ serenooooooo !!! -y el sereno respondía: "vaaaaaaaa " -dando un golpe al suelo con el chuzo (un palo que utilizaba como defensa...como un bate de beisbol) se acercaba al portal y te abría la puerta a cambio de una propina. Ese era su unico sueldo, las propinas que los vecinos le daban por vigilar su barrio.

    Los serenos, creo que solo existían en Madrid y "Ella" se encontraba en otra ciudad, por lo que las personas que la oyeron dar palmas y gritar, pensaban que estaba borracha, loca
    o que estaba cantando flamenco.

    Los "serenos dejaron de existir por los años ochenta, ya que era un personaje de otra época.

    Espero haber sabido explicarte el ridiculo de "Ella".

    Un saludo y muchas gracias por leer mis relatos.

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  8. hola somos TIPEX y LINSAY, y nos gustaría que participaras en el proyecto que estamos comenzando, en la creación de un blog, de dar a conocer blogs, con la calidez y calidad del tuyo, en los que se harán comentarios en referencia a tu manera de escribir, las reglas las encontraras en una de las entradas.
    Te esperamos en http://corazonsimple.blogspot.com/
    Un saludo.

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  9. Pasaba a saludarte y agradecerte tu visita.
    Sorprendida; somos vecinos...
    Volveré con más tiempo para leerte.
    Con tu permiso, me hago un sitio en la ventana.
    Un beso.

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  10. Imaginativo relato. Y un buen homenaje a aquella típica figura de la noche madrileña.

    Un saludo

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  11. A Ella le faltó tiempo y picardía para hacer aquello de "Donde fueres, haz lo que vieres".
    Así no habría dado palmas sin sentido.
    Un abrazo, gracias por pasar por mi rincón.

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  12. Me gustó visitar tu blog. Originales entradas, sin duda

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  13. Pues venía a agradecerte tu visita a mi playa, y me encanta lo que leo, asi que, si no tienes inconveniente, me quedaré por aquí...

    Muchos besitos y disfruta del finde.

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  14. ahora si!!! jaj gracias por la explicación, porque es verdad que no lograba encontrale "la vuelta" al texto.
    Cada lugar tiene sus costumbres, en mi país, en especial mi ciudad que es patrimonio cultural de la humanidad, en la época en que era una colonia (bajo protección española y luego portuguesa), existían estos serenos que no abrían puertas, sino que andaban con velas encendidas iluminando las calles hasta ciertas horas.
    linda historia...y lindo "papelón" el de esta mujer

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