martes, 4 de septiembre de 2012

Cuando era niño tenía ilusiones.

"Recuerdo que siempre sentía que iba a hacer algo grande. Es lo mejor que puede pasarle a un niño. Intentas hacer todo tipo de cosas. No dices nunca: "Es imposible, no puedo hacerlo, no estoy hecho para esto..."
Tom Wolfe.

Resulta que ahora que leo éste pensamiento de Tom Wolfe, saco la conclusión de que Tom no había pasado la crísis de los cincuenta. Soy consciente de que con ilusión y fuerza de voluntad, se puede hacer muchas cosas, incluso salir de la crísis.

Yo de niño quería ser un profesional independiente, un emprendedor que llaman ahora y resulta que despues de años, con diferentes gobiernos "socialistas amigos de sindicalistas" o "derechistas amigos de banqueros", me he dado cuenta que el emprendedor o el pequeño empresario, es la vaca mas preciada para que los políticos ordeñen cada mañana antes de comenzar el día, hasta dejarnos las ubres escocídas... eso si, nos ponen ejemplos de "cuentode lechera" y nos dejan bien claro como los empresarios de verdad, empezaron vendiendo batas en una mercería, jugando al balonmano para llegar a ser un consejero de telefonía de 1.000.000 €/año o enchufados de la era del pelotazo.

Pero hoy en día, la realidad es que un autónomo o pequeño empresario en éste país, se ha convertido en un superviviente, un personaje molesto y resentido, que ni siquiera puede opinar en las reuniones entre familiares o amigos, para no "aguar la fiesta" al opinar sobre el amigo funcionario, el jubilado, el prejubilado, el liberado, el parado, las subvenciones, las peonadas...

Durante años y años, los políticos se han encargado de que las inquietudes empresariales estén mal vistas en nuestro entorno social. Somos aspirantes a explotadores, potenciales evasores de impuestos...

¿Será por eso que los partidos políticos de nuestro país se nutren del funcionariado, liberados o repartidores de octavillas de las juventudes del partido con ascenso interno?

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